Después de la tormenta
Hay temporadas en las que los problemas parecen ponerse de acuerdo para llegar juntos. Apenas estamos tratando de resolver una dificultad cuando aparece otra. Lo que funcionaba deja de funcionar, lo que parecía seguro comienza a tambalearse y aquello que construimos con tanto esfuerzo parece quedar expuesto.
En esos momentos podemos pensar que todo está perdido. Sin embargo, no siempre comprendemos lo que una tormenta viene a revelarnos.
La tormenta descubre las grietas que no habíamos visto. Nos obliga a revisar los cimientos, a cerrar puertas que permanecían abiertas y a proteger aquello que verdaderamente tiene valor. No siempre llega para destruir; algunas veces llega para advertirnos, corregirnos y prepararnos.
Dios no desperdicia ninguna etapa de nuestra vida. Él puede utilizar incluso los días más complicados para enseñarnos a caminar con mayor sabiduría. Mientras nosotros solamente vemos retrasos, Él puede estar evitando una caída mayor. Mientras creemos que estamos empezando desde cero, quizá estamos comenzando desde la experiencia.
Reconstruir no es una señal de fracaso.
Reconstruye quien todavía tiene esperanza. Reconstruye quien se niega a permitir que una mala temporada escriba el final de su historia. Reconstruye quien comprende que perder algo no significa perder el propósito.
Tal vez hoy estés tratando de recuperar la tranquilidad, una relación, un proyecto, la confianza o incluso las fuerzas para continuar. No te desesperes si el proceso toma tiempo. Hay cosas que Dios restaura inmediatamente y otras que reconstruye lentamente, porque no solamente quiere devolverte lo que perdiste: también quiere enseñarte a cuidarlo.
Después de una tormenta quedan marcas. Pero las marcas no siempre hablan de derrota; también pueden convertirse en la evidencia de que permaneciste de pie.
No tengas miedo de revisar tu vida. Corrige lo necesario. Cierra las puertas que deban cerrarse. Fortalece tus límites. Aprende de lo sucedido y sigue avanzando.
Quizá después de esta temporada no seas exactamente la misma persona. Serás más consciente, más cuidadosa, más fuerte y, si permites que Dios trabaje en ti, también estarás más cerca de Él.
No todo lo que se sacude está destinado a caer. Algunas cosas se sacuden para que descubramos que necesitan mejores cimientos.
Y cuando Dios permanece en los cimientos, todavía existe esperanza para levantarlo todo.
Entre Líneas
por Ernesto Zamarripa
Naim Estéreo
Transmitiendo fe y esperanza a través de la música.
